• La primavera ha llegado y la estrenamos con un nuevo post en “De Cervezas con Agilia”.

  • Entrevistamos a Pablo Martín (@pr3ssh), próximo ponente de esta nueva sesión.

  • Recuerda que somos patrocinadores de las quedadas Betabeers en Huelva.  ¿En qué consisten estas sesiones? Aquí tienes todo la info que necesitas saber.

Hemos tenido la oportunidad de poder entrevistar a Pablo Martín, ingeniero informático responsable del blog Diario de un Hacker Civico. Una charla en la que se han planteado temas tan interesantes como es el uso de las tecnologías para combatir las desigualdades sociales.

Cuéntanos, ¿quién es Pablo y por qué decidió orientar su carrera profesional en el ámbito tecnológico?

Me llamo Pablo Martín y soy ingeniero informático por la Universidad de Huelva.  Hice el máster de tecnologías informáticas avanzadas en la Universidad de Huelva también. A su vez, trabajo desde antes de terminar con la carrera. Nací y me crié en Bollullos Par del Condado. Ir a Huelva para mí era un reto aunque la ciudad no fuera grande. Pero más pequeño era mi pueblo.

Era un niño muy curioso, pero no de cacharreo como se suele decir de desmontar cosas. Lo que sí le pedía a mi padre cuando llegaba el momento era un microscopio, un aerógrafo, una caja de minerales, etc. El descubrir nuevos conocimientos me flipaba muchísimo. En la época en la que terminé el instituto lo que me parecía más interesante era el tema de la tecnología, a pesar de no contar con toda la información con la que contamos ahora.

Nos gustaría saber las razones por las que decidiste especializarte en la codificación.

Mi padre era maestro de Lengua y tenía un amigo profesor de matemáticas (Pepe Cano). Un día, cuando aun no tenía ni 10 años, fuimos a su casa, y en una sala me lo encontré con unas gafas de culo de vaso delante de un ordenador (modelo 286) escribiendo unos códigos muy raros.  Le pregunté que qué estaba haciendo y me respondió que estaba programando una calculadora. Me quedé flipado y pensé: “¿De una idea que has tenido puedes crear cosas?”. Es verdad que luego me interesaron estudiar otras muchas cosas… pero también es cierto que se me quedó grabado en mi memoria que si quiero dedicarme a algo que me apasionara, fuera la programación.

Háblanos de tus inicios, ¿cómo fue tu experiencia en otras empresas y qué aprendiste de ellas?

Empecé en tercero de carrera en una empresa superpequeña, clásica, de venta de software y arreglo de computadoras. Querían montar un departamento de desarrollo. Dio la casualidad de que yo fui la primera persona de ese departamento con 21 años. Me he considerado, como se suele decir, como Juan Palomo. Estuve trabajando relativamente solo, desarrollando y trabajando tecnologías en Microsoft (a pesar de ser muy fan del software libre). Aun así me dio mi primera experiencia laboral real, de hacer entregas a clientes, de instalación de software, de mantenimiento de soporte, de correctivos evolutivos, etc.

Luego estuve 4 años trabajando en la Universidad de Huelva, tanto de desarrollador, como de analista, como de auditor (me llamaban “El chico de los datos”). Y en 2010 me fui a Sevilla. No tenía ganas de trabajar para grandes corporaciones como las factorías de software. Por eso , decidí trabajar en Sevilla en una cooperativa de tecnologías libres con unos colegas llamada Enreda. A día de hoy sigo siendo socio de esa cooperativa y llevo ya 6 años.  Hacemos tecnologías para las ONGs, Big Data orientado a las políticas de desarrollo sostenible, etc.

¿Cuáles son tus objetivos a medio y a largo plazo?

Llevo bastante tiempo trabajando en la transparencia, en el Open Data y en el Open Data for Development. Mi intención es seguir avanzando por ahí. Tengo algunos proyectos de Machine Learning aplicados a políticas de desarrollo en países del tercer mundo y personas en riesgo de exclusión.

Mi objetivo es profundizar en el uso y en el manejo de datos para procesos de transformación social. Y por otro lado la aplicación y el desarrollo de tecnologías cívicas.

¿Qué percepción tienes del sector TIC en Huelva?

Después de haber estudiado y trabajado yo creo que el sector TIC en Huelva es extrainstitucional. No por haber más empresas o una universidad en la que se estudie informática hay tecnología en Huelva. La tecnología está entre nosotros, en Internet, donde un chico o chica puede aprender a programar con apenas 10 años. No tiene nada que ver con que haya instituciones.

El departamento de informática de la Universidad de Huelva debería renovarse un poco, ya que está algo desconectado de lo que está pasando en el mundo actualmente. Sería bueno para todos. Por otro lado, la tecnología a Huelva no ha llegado. Y si ha llegado ha sido a través de las grandes empresas que terminan contratando tecnologías fuera de Huelva (a Madrid, Barcelona)…

En Huelva te encuentras que no hay nada, pero luego investigas y descubres en páginas como Huelva Developers a profesionales que están trabajando con Estados Unidos y empresas pequeñas con ambiciosos proyectos.

Si se llegara a apostar por la tecnología, el sector TIC sí se desarrollaría.

¿Cuáles crees que son las tecnologías que van a crear un mayor impacto en el sector?

No lo tengo demasiado claro. No soy muy partidario de decir como muchos hacen Big Data o Machine Learning.  Es cierto que va a llegar, pero cuando lo haga en Huelva no será novedosa.

¿Lo podríamos hacer? Por supuesto que sí, pero hay tantas cosas que hacer. Desde descubrir en cómo gestionar mejor los flujos de información, en mejorar la accesibilidad de las webs institucionales, en mejoras de la experiencia de usuario… Cualquier avance será positivo.

Nosotros los ingenieros informáticos tenemos que resolver problemas, aplicando las tecnologías. Sin embargo, se está priorizando la implantación de nuevas tecnologías antes de sentarnos a pensar y cerrar los ordenadores, para buscar la solución al problema.

Háblanos un poco de la importancia de que se celebren eventos como Betabeers. ¿Qué opinas al respecto?

Llevo siguiendo a Betabeers desde hace bastante tiempo (desde 2011) porque fui uno de los dinamizadores de Betabeers en Sevilla. El hecho de que un montón de gente que trabaja en un ámbito no material como es la tecnología, donde muchas veces no nos vemos ni las caras, que tengamos una coartada donde charlar y contar nuestro día a día me parece genial.

En Huelva contamos con un grupo de Betabeers con muchos eventos ya (de los que más continuidad tienen en España), con más de 40 sesiones.

¿Por qué crees que Huelva es un buen destino laboral?

Yo he elegido vivir en Huelva, con mi pareja y mi hija. Tengo la suerte de tener una profesión que me permite trabajar “donde quiera”. Puedo trabajar donde quiera pero a lo mejor cobrando mucho menos de lo que cobraría en Madrid. Decidimos venirnos a Huelva por la calidad de vida, por la cercanía, por tener la playa cerca…

Hace 10-15 años todo el mundo quería irse a Silicon Valley, pero ya ese modelo no funciona. Ahora la gente quiere irse a vivir a sitios donde se viva y se coma bien y donde esté todo cerca.

Aparte de tu ocupación profesional, ¿a qué dedicas tu tiempo libre?

Hace bastantes años rapeaba, bailaba break, grafiteaba…

Actualmente lo invierto en el hacktivismo; vigilo a las instituciones para que los responsables públicos hagan bien su trabajo y se comprometan a hacer lo que prometieron. Y como parte más creativa, que es lo que más me mola, dedico tiempo al arte generativo. Consiste en “programación creativa”. A través de algoritmos matemáticos se crean “obras de arte”. Juegas un poco con los colores, con los algoritmos, y con un software que se llama Processing me encargo de montar las piezas con forma geométrica relativamente sencillas y pintándolas de forma aleatoria en un Canvas creando así cosas superchulas.

Para acabar esta entrevista nos gustaría que les dijeses unas palabras a todos aquellos chicos que persiguen tu mismo sueño.

Asumiendo que mi sueño es cambiar el mundo, que no haya tanta injusticia y desequilibrio entre ricos y pobres, y por supuesto, seguir programando…

Yo les diría que empiecen a tomar conciencia de que los informáticos somos los únicos o uno de los únicos que podemos cambiar el mundo. Tenemos un poder tan grande que no somos consciente de ello. Si el tiempo lo dedicamos a programar cosas que provoquen un cambio real en la sociedad, seguramente no será el mismo que si realizásemos un software de facturación.

Cuando las personas que nos dedicamos a la informática nos demos cuenta, será algo tremendamente revolucionario.